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La segunda venida: ¿miedo o esperanza? Depende de quién te la enseñó

. 2 minuto leído . Written by Somos Iglesia No Denominaciones
La segunda venida: ¿miedo o esperanza? Depende de quién te la enseñó
«Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.» — Lucas 21:28

Tenía 14 años cuando vi una película sobre el rapto. La recuerdo con claridad: gente desapareciendo de sus autos, aviones cayendo, caos total. Los «dejados atrás» intentando sobrevivir en un mundo apocalíptico.

Esa noche no pude dormir. No por emoción. Por terror.

Y durante años, cada vez que escuchaba «la segunda venida de Cristo», eso era lo que sentía. No esperanza. No anticipación. Miedo.

¿Te pasó algo similar?

La escatología del terror

La serie Left Behind vendió más de 65 millones de copias. Generó películas, videojuegos, una industria cultural completa alrededor de una versión muy específica del fin del mundo.

Y marcó a generaciones enteras de creyentes con una escatología del miedo. El rapto como amenaza. La tribulación como castigo para los que «no alcanzan». El anticristo como el villano de una película de acción. El juicio final como el momento donde descubres si «hiciste suficiente».

El enfoque se centró en el cuándo y el cómo: ¿cuándo viene? ¿Antes o después de la tribulación? ¿Hay rapto secreto? ¿Ya estamos en los últimos tiempos? ¿El chip de vacunación es la marca de la bestia?

Y en algún punto, perdimos de vista al quién y al por qué.

Lo que la Biblia realmente dice

Cuando Jesús habló de su regreso, no usó el lenguaje del terror. Usó el lenguaje de la esperanza.

«Levanten la cabeza, porque su redención está cerca.»

No «escóndanse». No «tiemblen». Levanten la cabeza. Miren hacia arriba. Lo que viene es bueno.

Pablo, cuando habla de la segunda venida, la describe como «la esperanza bienaventurada» (Tito 2:13). Bienaventurada. No aterradora.

Juan, al final de Apocalipsis, termina con una oración — no de miedo, sino de anhelo: «¡Amén; sí, ven, Señor Jesús!»

¿Cuándo fue la última vez que pensaste en la segunda venida y tu reacción fue «sí, ven»?

La persona, no el calendario

El problema no es hablar de la segunda venida. El problema es hablar de ella sin hablar de quién viene.

No viene un juez anónimo. No viene una fuerza cósmica impersonal. Viene Jesús. El mismo que sanó enfermos. El que lloró con Martha y María. El que perdonó a Pedro después de la traición. El que se dejó crucificar por personas que lo odiaban.

Ese es el que viene.

Si conoces a esa persona — si realmente la conoces — su regreso no te da miedo. Te da esperanza. Porque no es la llegada de un extraño que viene a evaluarte. Es el regreso de alguien que te ama y que prometió volver.

El debate que no importa tanto

¿Pre-tribulación? ¿Post-tribulación? ¿Amilenialismo? ¿Premilenialismo? Los cristianos llevan siglos debatiendo los detalles cronológicos del regreso de Cristo.

No voy a decirte que esos debates no importan. Pero sí voy a decirte que importan mucho menos de lo que nos han hecho creer.

Lo que importa es: ¿estás esperando a una persona o temiendo un evento? ¿Tu escatología te produce esperanza o ansiedad? ¿Tu visión del futuro te paraliza o te impulsa a vivir con propósito hoy?

La invitación final

Si la segunda venida te da miedo, quiero invitarte a considerar que quizás no conoces bien al que viene. No es una amenaza — es una promesa. No es el final de todo — es el comienzo de todo lo que siempre debió ser.

«¡Ven, Señor Jesús!» debería ser la oración más natural del cristiano. Si no lo es, vale la pena preguntarse por qué.

Profundiza en la Wiki Doctrinal

La segunda venida de Cristo es esperanza concreta, no especulación aterradora:

La Segunda Venida de Cristo — La promesa que define nuestro futuro.

¿Qué significa el Reino de Dios para ti?

Conversa con la comunidad en el Space Doctrina