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¿Y si la solución fuera MÁS doctrina, no menos?

. 2 minuto leído . Written by Somos Iglesia No Denominaciones
¿Y si la solución fuera MÁS doctrina, no menos?
«Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.» — Oseas 4:6

Si el post anterior te dejó pensando «tiene razón, la doctrina ha causado mucho daño», este post viene a complicarte la vida.

Porque la solución que la mayoría propone — menos doctrina, más amor — tiene un problema: no funciona.

La huida que no resuelve

El movimiento «espiritual pero no religioso» crece cada año. En Estados Unidos, el 27% de los adultos se identifican así. En Latinoamérica, la frase equivalente es «soy cristiano pero no de iglesia» — y cada vez la escuchas más.

La lógica es clara: la iglesia duele, la doctrina divide, las instituciones corrompen. Entonces me quedo con Jesús, con mi Biblia, con mi relación personal con Dios. Sin intermediarios. Sin dogmas. Sin conflictos.

Suena liberador. ¿Pero funciona?

El jardinero sin manual

Imagina un jardinero que hereda un jardín hermoso. Rosas, tulipanes, orquídeas. Pero también maleza. Mucha maleza.

Un día, frustrado con tanta maleza, decide arrancar todo lo que no reconoce. Tira las malezas. Pero también tira los bulbos que aún no habían florecido. Y las raíces de las plantas que no parecían «bonitas» pero sostenían el ecosistema. Y unas hierbas que parecían maleza pero eran medicinales.

Al final, le queda un jardín con tres rosas y mucha tierra vacía.

Eso es lo que pasa cuando eliminas la doctrina «para evitar conflictos». No eliminas el conflicto. Eliminas las herramientas para resolverlo.

Lo que la ignorancia doctrinal realmente produce

Cuando la gente abandona la doctrina, no se queda sin creencias. Se queda sin creencias examinadas. Y la diferencia es enorme.

El creyente sin doctrina no vive libre de doctrina — vive con una doctrina no examinada. Cree cosas sobre Dios, sobre el pecado, sobre la salvación. Solo que nunca se detuvo a preguntarse de dónde vienen esas creencias ni si son coherentes.

¿El resultado? Las mismas divisiones, las mismas heridas, las mismas confusiones — pero ahora sin vocabulario para diagnosticarlas ni herramientas para resolverlas.

La persona que dice «yo no tengo doctrina, solo sigo a Jesús» tiene doctrina. Solo que no sabe cuál es. Y eso la hace más vulnerable, no menos.

El giro inesperado

Aquí viene la provocación: lo que necesitamos no es menos doctrina. Es más doctrina — pero bien entendida.

No más dogmatismo. No más imposición. No más armas.

Más claridad. Más distinción. Más madurez para saber cuándo estamos ante una verdad innegociable y cuándo ante una opinión legítima.

Es como decir que la solución al mal uso de la medicina no es eliminar la medicina — es formar mejores médicos.

La analogía del mapa

Un mapa no te dice a dónde ir. Te muestra dónde estás y qué opciones tienes. Si alguien usa un mapa para convencerte de que solo hay un camino posible, el problema es la persona, no el mapa.

La doctrina funciona igual. Un buen marco doctrinal no te dice qué pensar. Te muestra el terreno — las montañas, los valles, los ríos, los precipicios — y te equipa para navegar con criterio.

¿Puedes perderte con un mapa? Sí. ¿Es más probable que te pierdas sin él? Mucho más.

La pregunta incómoda

Si has huido de la doctrina por las heridas que causó, te entiendo. Pero te pregunto: ¿estás más libre ahora o simplemente más confundido? ¿Tus creencias actuales son el resultado de una reflexión profunda o de lo que «se siente bien»?

No estoy juzgando. Estoy preguntando. Porque la diferencia entre una fe sólida y una fe frágil no es la ausencia de doctrina — es la calidad de la doctrina.

Profundiza en la Wiki Doctrinal

La propuesta de «más doctrina, no menos» — y cómo eso se ve en la práctica — está desarrollada con profundidad aquí:

Doctrina: ¿División o Unidad? — El giro: por qué más conocimiento es la respuesta.

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